El Jardín de la Tumba, en las afueras de la Puerta de Damasco en Jerusalén, es considerado por algunos cristianos como el posible sitio de la sepultura y resurrección de Jesús. Descubierto en el siglo XIX, contiene una tumba excavada en la roca que coincide en algunos aspectos con las descripciones evangélicas. Aunque muchos eruditos favorecen el Santo Sepulcro como el lugar más probable, el Jardín de la Tumba ofrece un entorno tranquilo y devocional que invita a la reflexión sobre la muerte y resurrección de Cristo, siendo un símbolo de fe para muchos creyentes.
